"Yo voy soñando caminos..."
(Antonio Machado)
¡Por fiiiiiiiiin!
Después de muchos días con ganas locas de escribir he conseguido el chunche pa´conectar mi compu... estoy de vuelta, re-conectada ;)
Hay tanto que contar que es difícil encontrar un punto de partida... sin duda la mejor elección es el accidentado viaje.
La recepción en el aeropuerto fue el primer foco rojo, al parecer la báscula de mi casa no era tan exacta como imaginamos, tonz llevaba yo como 8 kg extra en equipaje (jaaa!)... penoso-penoso fue hacerme a un lado de la fila para empezar a vaciar mis maletas y pesar de tanto en tanto la carga esperando entrar en el límite establecido; dejé cosas absurdas pero también algunas que me pesan y que ahora extraño con suspiros melancólicos.
Una vez concluído el vaciado del equipaje me dieron el boletito y no quedó más que matar el tiempo... la despedida no fue fácil pero sí muy cálida... de ahí pa´adelante, no había más. Siempre me molestó la gente que sube muy cargada al avión, me resultaba tremendamente incómodo tener que esquivar la carga ajena; con gran pesar reconozco que entre lo que traía contemplado y lo que bajé de las maletas yo andaba cargada cual señora volviendo del mercado, un par de chamarras, laptop, mochila y algún anexo hicieron del vuelo y los traslados una tarea complicada.
Cargar con todo de punta a punta en el aeropuerto de Amsterdam apenas fue problema, en realidad llegué justo a tiempo y a diferencia de otros pasajeros no tuve bronca con la entrada, las cosas se complicaron cuando nos dirigíamos al destino final. Llegando a Barcelona nos cubrimos de tremendas nubes grises, después de dar un par de vueltas en la tormenta y sentir que el avioncito se tambaleaba, el señor piloto atinó a redirigir el destino a Girona. En el nuevo aeropuerto tuvimos que esperar... y esperar... y esperar, porque no podíamos bajar del avión con la esperanza de remontar vuelo en cualquier momento. Hora y media más tarde nos notificaron el cambio de planes: regresaríamos en autobús. Después de recuperar las maletas y pelear por subir a alguno de los camiones comenzó el trayecto a Bcn... pa´rematar (cómo no!) al llegar a destino esta servidora se tambaleó cual caricatura, después de estar mal dormida, estresada y hambreada (nomás tenía un intento de desayuno y no me tocó sandwich por quedarme jetona) me levanté del asiento sin percatarme del sutil escalón en el que éste se encontraba... di un giro chistosón y caí sentada con golpe seco despertando carcajadas en los ya hastiados compañeros de vuelo (si por eso lo hice, es la verdad!).
Nos detuvieron en aduana para hacer declaración de entrada (tomada de pelo, no era necesario!!) y finalmente, después de más de 18 horas de viaje llegué a la calma, lindos compañeros de piso y una camita esperando ser ocupada.
Más o menos así estuvo el inicio, lo cierto es que me es inevitable reírme al recordar el trayecto... poco a poco me voy haciendo a la idea de que mis experiencias no son tales sin un tinte bizarro que las corone.
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