"... Que si vengo, que no voy
que si estoy, que me pierdo..."
(Aterciopelados)
que si estoy, que me pierdo..."
(Aterciopelados)
Antes de venir encontré un alacrán en casa... lo vi porque lo busqué. Tenía la certeza de que esa noche encontraríamos uno y me fui a acostar sólo después de revisar la cocina, la sala y mi baño para asegurar que no había rastro alguno; en la madrugada, mientras veía TV y ojeaba de vez en cuando mis alrededores apareció el bichejo cerca de mi cama... era muy grande y reconozco que me asusté un montón. Nunca supe si intuí que lo encontraría porque ya estaba ahí o apareció porque lo terminé llamando (puritito pensamiento mágico, jiji) .
En fin, algo similar me pasó en este último viaje. Antes del vuelo comenté que no me daba "buena espina" y que sentía que algo no saldría bien. Todo empezó con la revisión minuciosa de mis pertenencias, siguió con una considerable demora antes de partir y turbulencia a mitad de camino. Al llegar al aeropuerto de BCN no podía dar con mi maleta porque el vuelo no aparecía registrado en ningún carrusel, así que no quedó más que ir y venir con la esperanza de encontrarle; cuando al final apareció nuestro equipaje descubrí con tremenda indignación que habían revisado mi maleta otra vez (la abrieron también de ida!!) dejando mi ropa y material de arte (tarea para la escuela) hechos un verdadero caos.
Para colmo el regreso a casa se complicó por un accidente, había decidido tomar el autobús porque tenía mucho equipaje y era lo más directo, después de una media hora de espera en una fila muy-muy larga llegó un empleado del aeropuerto gritando "BCN está colapsada, BCN is colapseeeed!!" (jaja, tengo que reconocer que era gracioso) y terminó explicándome que un accidente en la ronda litoral detuvo el tránsito de toda la ciudad, por lo que nuestras opciones se limitaban a esperar unas horas el autobús o tomar el tren (que sale cada hora).
La estación estaba llena de gente, entre la que ya esperaba el transporte y todos los que fuimos redireccionados no cabía un alma más en el sitio (sin mencionar el espacio ocupado por el equipaje), por suerte el trayecto fue apretado pero sin mayor inconveniente. Llegando a la estación de destino debía transbordar al metro, pero ya no tenía suficiente fuerza para seguir compartiendo mi espacio vital con tantísimas personas, así que de plano me salí con la maletota y me volví caminando a la casa.
En fin... ¿qué hace una piedrita en el camino? Fue un buen viaje y creo que la mala racha ´ta llegando a su fin, todo avanza, tooodo avanza.
2 comentarios:
no lo vas a creer pero yo también encontré un alacrán en mi cuarto hace muy poco... lo vi porque estaba persiguiendo a un mosco para matarlo... qué miedo... por suerte mi papá lo mató... jejeje... tq!
¿Y usted por qué anda matando mosquitos inocentes? ;)
Ah, qué gachito esto de los alacranes... hay que tener los ojos bien abiertos, sobre todo estos días de lluvias.
TQ!
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