
Dos días de surrealismo hundido en la nieve...
Madrugar pa`agarrar carretera -3 países en pocas horas-, llegar a las montañas -wow! el paisaje!-, tomar la tablita y aprender a deslizarme -muchos intentos y demasiada perseverancia-, llegar a la pensión -botar las cosas_salir de nuevo-, esperar el camioncito que no pasaba, media noche en la montaña -tres horas de subida casi imposible-, encuentro del changarrito de la cima -cenita y descanso-, descenso con trineos -diversión accidentada-, espera en la carretera por huída de taxis -uff, el frío!-, congregarnos bajo un techo en lo que -y saltar la cuerda pa´olvidar el abandono-, regreso al albergue en la madrugada, despertar temprano para reiniciar actividades, retomar la deslizada -mucho mejor, ya controlo la tabla-, terminar tarde pa´ir a cenar pizza, regresar terminando el domingo pa´seguir la vida como si nada hubiese pasado...
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