
Así es como yo creo que surgió el alemán:
Un grupo de cuates cautivados por el sabor de la cerveza bosquejaron las ideas del nuevo idioma.
Después de inventar un moderado repertorio léxico, comenzó la división por géneros... femenino por aquí, masculino por allá. Después de un tiempo se dificultó la llegada a algún acuerdo ("¿cómo se te ocurre que esto es femeninoooo?" "másculino... no, femenino... que sí... que no..."), para aquellas palabras que no pudieron categorizar se resolvió inventar un tercer género: neutro (ni tú, ni yo).
A uno le pareció que tal palabra era ideal para ser usada como pronombre. Todos acordaron que era una fantástica idea pero imposible llegar a un acuerdo respecto a la persona que indicaría... "es para usted", dijo uno, "no, no, para ellos", comentó uno más... "nooo! dice ella a gritos!" agregó un tercero. Finalmente otro compañero resolvió el problema: la palabra se emplearía para referirse a las tres personas (seguro no se prestaría a confusiones!).
Aclarados ya los pronombres llegó el momento de elegir los artículos. "Ah, palabra tan bonita para el"... "ejem, perdón, yo encontré la palabra primero y es para la", y la discusión se acaloró hasta que, de nuevo, el más sobrio de los presentes sugirió que se emplearía para uno u otro artículo dependiendo la ocasión (así todos ganan).
Para cuando llegó la hora de hacer plurales el grado de paciencia era inversamente proporcional a los niveles de alcohol y de cansancio, así que acordaron que cada uno/a elegiría una forma y todas serían factibles... así, hay alrededor de una docena de formas de pluralizar los sustantivos.
___
Mientras, miles de años más tarde, yo hago un gran esfuerzo por no prestar atención a la gramática y hacerme entender... hasta empieza a parecerme divertido.
Un grupo de cuates cautivados por el sabor de la cerveza bosquejaron las ideas del nuevo idioma.
Después de inventar un moderado repertorio léxico, comenzó la división por géneros... femenino por aquí, masculino por allá. Después de un tiempo se dificultó la llegada a algún acuerdo ("¿cómo se te ocurre que esto es femeninoooo?" "másculino... no, femenino... que sí... que no..."), para aquellas palabras que no pudieron categorizar se resolvió inventar un tercer género: neutro (ni tú, ni yo).
A uno le pareció que tal palabra era ideal para ser usada como pronombre. Todos acordaron que era una fantástica idea pero imposible llegar a un acuerdo respecto a la persona que indicaría... "es para usted", dijo uno, "no, no, para ellos", comentó uno más... "nooo! dice ella a gritos!" agregó un tercero. Finalmente otro compañero resolvió el problema: la palabra se emplearía para referirse a las tres personas (seguro no se prestaría a confusiones!).
Aclarados ya los pronombres llegó el momento de elegir los artículos. "Ah, palabra tan bonita para el"... "ejem, perdón, yo encontré la palabra primero y es para la", y la discusión se acaloró hasta que, de nuevo, el más sobrio de los presentes sugirió que se emplearía para uno u otro artículo dependiendo la ocasión (así todos ganan).
Para cuando llegó la hora de hacer plurales el grado de paciencia era inversamente proporcional a los niveles de alcohol y de cansancio, así que acordaron que cada uno/a elegiría una forma y todas serían factibles... así, hay alrededor de una docena de formas de pluralizar los sustantivos.
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Mientras, miles de años más tarde, yo hago un gran esfuerzo por no prestar atención a la gramática y hacerme entender... hasta empieza a parecerme divertido.
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