La última parada fue Madrid. Hace casi dos años empecé los trámites para homologar mi título en las Españas... imposible olvidar las idas y venidas, los gritos, los papeleos, las casas de cambio absurdas y a Largo escupiendo mientras se enfurecía detrás de su escritorio. Esta semana fui por fin a recoger mi credencial (entiéndase una hojita tamaño carta) que avala mi desempeño profesional dentro de ese territorio (yei!!).
Todo fue muy sencillo, el único inconveniente (porque no podía ser de otra manera) fue la paranoia del empleado de la entrada al enterarse de nuestra nacionalidad ("ehhh... mmm... vienen de su país ahoraaaa?"), después de que entendió que no veníamos de México, que no estábamos infectados y que tampoco habíamos entrado en contacto con alguien que lo estuviera, pude pasar a buscar el papelito en cuestión... cinco minutos, sólo cinco minutos bastaron para terminar por fin este capítulo de mi vida.
Aprovechamos pa' conocer y recorrer -tanto como fue posible en un par de días-... museos, plazas, esculturas... me punzan los pies de recordarlo. Reconozco que me resultó muy grande (lo que hace vivir en un pueblote) pero un mapa y muchas ganas fueron suficientes pa' lanzarse y caminar. El hostal es otra historia... zona de boutiques de día y de negocios placenteros de noche (jaja), camiones de basura pasando en la madrugada, obreros que destruían la calle desde las 7 de la mañana...
En fin, todo bien, ya estoy homologada y de vuelta a casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario