
Extraño mucho.. extraño a mi gente, muchísimo... pero hay veces que extraño locamente a mi perro. No dejo de maravillarme del lugar que ocupan aquí estos animales... no son mascotas sino compañeros... se les ve acompañando a sus dueños en el metro, el bus, el tranvía; entran a las tiendas; en las terrazas de todos los restoranes... incluso hay varios establecimientos que dejan platones con agua para que se refresquen los canes que por ahí vayan pasando.
"Casi parece que platican", diría A... y es cierto, tienen una relación muy linda.
Sip, quisiera tener al gordito conmigo, que corriera por estos parques o llevarlo a algún lago, usarlo de almohada (ja!) o despertarme con sus ojazos mirando los míos... pero sé que el vive feliz en su propio paraíso... y los reencuentros son salvajemente incomparables.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario