jueves, 11 de noviembre de 2010

Burocracia telefónica

"No lo arruinen con su arruinadora arruinación"
-Candance-
(Phineas y Pherb)


Tranzas y dolores de panza burocráticos... también los hay en el primer mundo.

Porque estas cosas siempre me pasan a mí, porque ya había demasiada calma en mi vida tramitera, porque Saturno y porque sí, relato una anécdota de ésas que normalmente nutren mi repertorio.

Hace unas semanas tramité un contrato con conocida compañía de telefonía móvil, éste consiste en una tarifa fija con ciertos beneficios y el correspondiente cargo extra por las llamadas no contempladas en el paquete. Se trata de un plan estudiantil de dos años, para el que tuve que presentar mi tarjeta de estudiante (que fue debidamente fotocopiada por el personal de la empresa) y distintos documentos que harían la transacción lo más legal y transparente posible.

El empleado a cargo de mi atención se comunicaba en inglés conmigo y en alemán con mi amiga (por lo que partimos de la suposición de que domina ambos idiomas, reafirmada por la plaquita con dos banderas prendida en su uniforme)... después de explicarme distintas alternativas decidí optar por el contrato mencionado y empezamos el papeleo. Todo en orden, firmé un montón de hojas y media hora después salí con un teléfono listo para usarse. Una semana más tarde recibí un SMS de la compañía requiriendo mi tarjeta estudiantil porque quedaba como documento pendiente... tuve que presentarme al salir de clases y formarme en una larga fila para entregar nuevamente la credencial, sin la cual no habría sido posible tramitar el paquete en primer lugar. Después de una agotadora espera y un par de fotocopias más salí con un sobre cerrado que debía depositar en el buzón, de modo que mi información llegara a destino y todo estuviera en orden de una vez por todas.

La semana pasada llegó la primera cuenta por correo... el monto a pagar representaba el doble de la cantidad acordada, monto que no coincidía con el número de llamadas realizadas o la duración de éstas; después de revisar meticulosamente el papel encuentro dos números telefónicos y acudo a tres personas distintas para asegurar que entendí bien el problema, la hipótesis fue confirmada, me estaban cobrando dos números.

En esos días tuve seminario de mañana a noche, tuve que apretar los tiempos para encontrar un espacio de escape y fui a la sucursal más cercana a mi universidad; el empleado ahí fue muy amable pero poco auxiliar, tuve que ir a la filial donde realicé los trámites y esperar nuevamente por largo rato para ser atendida por un caballero con mucha amargura y actitudes prepotentes. El caballero amargo y prepotente me explicó al fin que lo que ahí se indica es que cuento con dos contratos y que, por lo tanto, cuento con dos números de celular... "¡¡¿¿DOS CONTRATOOOSSS??!!, No, no... eso es un error, sólo firmé uno!!!" "No, firmaste dos y tienes dos tarjetas sim" "nooo, sólo unaaaaaa!" "No, dos" "Unaaaa!! Y un solo contrato" "Firmaste dos" "Noooo, en serioooo... " "Trae mañana tu contrato y te lo demuestro" "Mañana lo traigo, cómo no! Y nomás te digo que si llego a tener dos contratos es porque ustedes me engañaron!!" "Ven mañana, firmaste dos"

Al día siguiente volví con mi amiga (la que fue conmigo el día de la contratación) y nos demostraron que en efecto tenía dos contratos con la empresa, ambos estaban engrapados como si fueran uno sólo. Después de alegar y alegar que eso fue un engaño, que no pedimos el servicio, que exigíamos una explicación, la única respuesta fue que no podía hacerse nada al respecto porque mi firma aparecía ahí... el caballero amargo reconoció que sólo se permite un plan estudiantil por persona, sin embargo dijo que no podía ayudarme con el problema... alegó que probablemente fue una confusión idiomática, aunque también reconoció que el personal debería manejar bien el inglés y quedó claro que el alemán de mi amiga no se prestaba a confusiones... reconoció que la situación era extraña pero se limitó a decir que no había forma de cancelar el contrato adicional...

Ambos contratos, si bien estudiantiles, son diferentes (vaya, ni siquiera es que el baboso replicó el mismo convenio!) y la única conclusión a la que podemos llegar es que el imbécil nos engañó pa' vender más contratitos y salir ganón. Afortunadamente ya no tendré que pagar por el otro número porque a excepción del primer mes, no hay cargo si no se hace uso del paquete... es sólo cuestión de esperar a que pase el tiempo y se acabe el período estipulado. Opto por ese recurso antes que gastar mi hígado y mi dinero en procesos legales con pocas probabilidades de éxito.

Y me río, me río con rabia y con ironía de las circunstancias... sólo un mes en nuevas tierras y ya empiezo mi historial anecdótico.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aprovecha que puedes insultarlos en español y no se darán cuenta... jeje

DTM

Anay dijo...

Ja! El problema aquí es que muchas personas hablan español, hay que tener cuidado :P