Me sirve tu sendero, compañero".
(Mario Benedetti)
La mudanza duró tres días. Hace un par de semanas L ofreció su carro, así que me dí el lujo de rechazar otras ofertas de ayuda. El primer día N nos echó la mano y entre los tres llevamos la primera tanda, fue rapidísimo. El segundo día N tenía una cena con gente de su trabajo, sólo nos ayudó a descargar las cosas al coche y H llegó a echarnos la mano en su lugar (después tocaría mudar también sus cosas). El primer viaje transcurrió sin problemas, nos organizamos muy bien con la carga y la llevamos a destino. El chico que aún ocupaba el depa nos hizo espacio y quedamos en volver en un rato con los muebles y un par de cosas más.
La noche anterior desarmé el librero grande, así que fue sólo desmontar las tablas y encontrar el modo de meterlas en el Golf que esperaba abajo. El segundo mueble era mucho más chico, una estantería “no desmontable” que metimos en el asiento trasero desafiando las leyes de la física. Encima venía un tendedero y algunas cosas pendientes.
El viaje fue apretado, yo cuidaba mi cuello en el pequeño espacio disponible entre la carga, H venía al frente con el asiento tan corrido que casi besaba el parabrisas, y L manejaba a paso de tortuga para evitar accidentes. Llegamos con bien, quedamos lejos del depa pero en lugar seguro y empezamos la descargada. Bajamos las tablas del primer mueble y con trabajo las llevamos a la puerta del edificio, al tocar el timbre nos dimos cuenta con sorpresa que el chico se había ido, al parecer una cena con los suegros le resultó más atractiva que esperarnos. Como estaba cerca aceptó ir rápido a abrirnos, así que H quedó esperando con las cosas en la entrada mientras L y yo descargábamos el resto. Con trucos de contorsionista bajamos el mueblecito que quedaba y seguimos camino; no habíamos andado diez metros cuando descubrimos que al final sí era posible desmontarlo… se desarmó en el pie de L causándole una doble fisura en su dedo gordo.
Después de llorar y carcajearnos sentadas en la banqueta con las tablas regadas y un pie morado, al final L volvió al carro, yo descargué el resto de las cosas y las subí con H una vez que llegó el cuate a abrirnos. De regreso tocó llamar a N y esperar a que fuera a mover el auto; una vez garantizado que él se encargaría de L y su coche me fui corriendo a limpiar el viejo rincón que debía entregar formalmente en una hora y H contactó a otro amigo para ayudarla con sus cosas. Al día siguiente llevé lo que quedaba, y pasé la tarde ayudando a H con lo suyo.
El saldo: una amiga con muletas, dos mudanzas concluidas cuasi-exitosamente, dolorcito muscular, un desmadre tremendo y una experiencia que se queda… fracturita de dedo aparte, estoy feliz de haber empezado este capítulo con buen humor y gente tan bella.
1 comentario:
jaja debería ser guión de un capítulo de Friends... me sacaste más de 4 carcajadas!... y espero que L se mejore pronto :-)
DTM
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