Hoy se conmemora la caída del muro de Berlín. Yo era pequeña, pero recuerdo la cara de mis padres mientras veían el evento por la tele; recuerdo a mamá emocionada, contándome sobre la historia y la importancia de ese acontecimiento. Años más tarde lloré al encontrarme con los restos de ese muro y los abracé sabiendo que lo que en algún momento representó división, hoy es símbolo de unidad, inclusión y diversidad.
Así que hoy más que nunca, con resultados electorales que tienen al mundo de cabeza, me aferro a esa imagen... al momento icónico en que la gente saltó la barda, se derrumbó el muro y los abrazos fueron más fuertes que las divisiones. Hoy extiendo mis brazos, sabiendo que las fronteras ideológicas pueden derrumbarse cuando se comparten las miradas y el idealismo no se cansa.

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