domingo, 21 de enero de 2018

Y así es como regreso a casa...

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.
[...]
Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.
(Cristina Peri Rossi)


¿Mexicana o turista? Preguntó la aeromoza, y yo quedé en pausa pensando en la respuesta... quizás no sepan que soy ambas, quizás no se entienda esta dimensión de polipertenencia, quizás ni yo misma comprendo del todo esta asombrosa capacidad de ser parte todos lados, la de una identidad en movimiento.

Y así es como regreso a casa sintiendo que soy de afuera, y al mismo tiempo que nunca he dejado de ser de dentro, sintiendo naturales los encuentros, los aromas y los ruidos de mi ciudad, y las peculiaridades de mi gente. Regreso a casa encontrando una ciudad cambiante, que muta constantemente y crece crece crece, con rutas nuevas, plazas que parecen haber brotado en una noche y un horizonte gris, que esconde cerros colosales y manos que no se cansan. Regreso a casa encontrando una familia que sigue igual y muy distinta, reconociendo cada abrazo como si siempre hubiera estado incorporado a mi piel, y cada nueva emoción como si fuera cotidiana. Regreso a casa a descubrir que el amor por los pequeños es cada vez más grande, que hay lazos que no se rompen y que hay dinámicas que han dado giros inesperados... y sabiendo que el engranaje que me une a cada uno no para de moverse, sólo toca adaptarse al nuevo arreglo. Regreso a casa sabiendo que hay batallas que no son mías y que hay otras que sí me tocan, también que mi esencia es mía y yo soy yo, más allá de los fantasmas de los otros. 

Y así es también como dejo casa, sabiendo que hay amores inmensos y amistades para siempre, que hay sabores que reenamoran, e historias que sólo hacen pausa, que me esperan para seguirse escribiendo.

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