"Entre tanto mis hermanos, a cargo de la ventanilla de encomiendas, las untaban con alquitrán y las metían en un balde lleno de plumas."
(Julio Cortázar)
Más trámites. Los trámites no acabarán, es claro.
Son tantos los trámites que he gestionado en mi vida, que cuerpo y mente se han ido acoplado a ciertos ritmos y tejemanejes. La semana pasada, por ejemplo, hubo tres trámites que sortear, y eventualmente noté la calma con la que llegaba a cada sitio, el manejo de palabras para apurar un proceso o alivianar la vibra del empleado hastiado, y el cálculo del tiempo que me incita a llevar un libro y perderme en la lectura mientras la gestión avanza.
Al parecer los trámites serán siempre mi coco y habrá aún en mi futuro alguno que me genere alopecia, pero por ahora me gusta esta sensación de estar a cargo, de saber que [normalmente] empiezan y acaban, que como entro salgo, y que finalmente pasa... hasta que retoma las riendas la burocracia y arrancamos de nuevo el duelo.
Mañana, por cierto, toca otro trámite.
Mañana, por cierto, toca otro trámite.
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