martes, 23 de octubre de 2018

Vecinos invasores

Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
(Refrán popular)

Vecinos. Los hay solidarios, chismosos, pedinches, metiches y ausentes. Yo puedo contar varias anécdotas vecinales -las graciosas, las molestas- que he ido coleccionando a lo largo de mi vida. 

Ahora vivo un capítulo nuevo, con una pareja de vecinos que nos resulta incómoda; ambos son adultos mayores, él con bastón, ella con un cuerpo pequeñito y jorobado que se mueve con dificultad; él guarda silencio mientras en su delirio ella presume ser instructora de yoga y de pilates. No sabemos a qué se dedicaron en su juventud, pero ahora ambos pasan el día en su casa; se inmiscuyen, increpan, se meten sin permiso si ven una ranura abierta, hacen preguntas personales y nos miran con morbo. 

"Qué guapos deben ser tus padres", me dijeron el día que me conocieron, viéndome uno de cada lado con una sonrisa. Se empeñan en saludar "con tres besos" y cuando me sigo de largo ella se cuelga de mi brazo enojada para impedir mi paso. Huelen feíto, se gritan mucho, se insultan, se amenazan, se van en medio del pleito lanzando improperios desde el pasillo. 

Nosotros los evitamos. Héctor les traba la puerta, yo me hago la loca para evitar cruzarlos. Es el precio que pagamos por este hogar de pájaros.


No hay comentarios.: