Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos.
(Julio Cortázar)
Hemos tenido diversidad de visitantes. Los esperados y los que llegaron abruptamente, los queridos y quienes llegaron sin conocernos porque necesitaban un refugio. Normalmente es gente bienvibrosa que moviliza nuestra misma energía, que palpita con nosotros haciendo natural la convivencia. Pero a veces sucede que llega alguien que hace ruido, ruido simbólico, intrusivo. Hoy es un familiar que choca un poco, nuestro hogar se siente empañado con su desorden y poco cuidado, con las conversaciones forzadas y la densidad que puebla la atmósfera cuando estamos en el mismo cuarto.
Llevo un par de noches durmiendo intranquila, lo atribuyo a esa sensación de sentirme invadida en mi propio espacio; pero ahora con velas en cada rincón, canciones y risas entre nosotros, tratamos de purificar lo nuestro, sabiendo que el huésped se irá pronto y nosotros seguiremos vibrando nuestra morada.
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