jueves, 29 de marzo de 2012

Tierrita Azteca

"Yo he vivido entre estos cerros aromáticos y heridos...
... con caracolismo insondable y retorcijón de trompeta..."
(Pablo Neruda)

Hace una semana que llegué a México. Ha habido mucho que compartir en este espacio, pero la realidad es que estoy paralizada. La tesis, la pasantía y los exámenes que hay en puertas me tienen con niveles de ansiedad que rebasan mis pobres límites... entonces, cuando tengo que escribir, me detengo.

La última semana en Munich se pasó de volada pero fue hermosa... llena de calma, de descanso, de cercanía. Un poquito de arte por aquí, de caminatas por allá... y siempre compartiendo, felizmente compartiendo...

Locura empacadora, madrugada al aeropuerto y todo fluyendo sin problemas. Afortunadamente no hubo contratiempo alguno y, más allá de la chocante pareja al lado mío, el viaje marchó viento en popa. La llegada a suelo mexicano siempre hace que mi corazón enloquezca y ya en el carrusel de las maletas estaba yo con la emoción en la piel. Pero nada me preparó para el recibimiento del chiquitín hermoso... abrazo intenso, lágrimas incontenidas... momento de magia congelado en el tiempo.

Todos en casa muy bien, muchos cambios y al mismo tiempo todo tan igual. La ciudad cada vez más caos y más ruido, tan inmensa ella... me va quedando grande. Y los afectos siempre los mismos, quizás más fuertes y certeros... y así la sensación de saber que en este punto de mi vida estoy en el lugar justo, en el momento justo.



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