lunes, 16 de noviembre de 2015

Con un hilo de voz

"...nunca soy yo sino otro el que escucha lo que me digo a mí mismo." 
(Octavio Paz)

Que si por catarro o por alergias, mi voz esta semana se fue apagando hasta que no quedó más que un hilo que susurra despacio. Inevitable, la reflexión nace: se valora de otro modo la palabra cuando la comunicación es limitada.

Y es que ahora que me esfuerzo tanto por hacerme oír, tengo que priorizar lo que digo. Antes de abrir la boca tengo que hacer una pausa y ver si es realmente relevante lo que va a salir de mis labios, y entre tanto que he querido expresar, me doy cuenta de que es realmente poco lo importante. Este ayuno de palabras me ha servido para observarme, observar mis interacciones, el modo en que mi mente trabaja como ardilla cafeinada dando salida constante a comentarios, tarareos, monólogos... 

Me gusta mi voz y espero su regreso pero, mientras, aprendo de estos momentos de silencio forzado, me observo y crezco.

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