sábado, 18 de febrero de 2017

Hace 25 años...


Irse no es nada, la cosa es darse cuenta que hay una mecánica de chicle, que te has quedado adherido y te vas estirando.
(Julio Cortázar) 

Hace 25 años tomamos nuestras maletas y arrancamos la nueva aventura. Después de semanas de embalaje, despedidas y un abanico de emociones abalanzadas, emprendimos el vuelo a nuestra vida en territorio gaucho. Yo tenía 10 años, pero fue una experiencia que me marcó profundamente... tengo tantos recuerdos y tantas sensaciones asociadas a esa época que parece mentira que hace tanto que haya sucedido.

Fue poco tiempo pero cargado de muchas vivencias, en mi imaginario pasamos años en estas nuevas tierras, probando nuevos ritmos y sabores. Hubo que aprender muchas cosas, la historia y geografía que yo conocía aquí no existían, tuve que aprender a dividir de manera diferente y a cantar otro himno; también descubrí costumbres, lugares y sensaciones nuevas. Durante nuestra estancia en La Pampa nos transformamos, mi familia de algún modo era otra y seguro yo con ella... teníamos otras miradas y otras formas de percibir la vida.

Fue la etapa en la que me volví trepadora de árboles, compartí moras con los loros y me descubrí exploradora. Fue el tiempo también en que viví entre polos; en donde fui intimidada por una mala maestra e inspirada por otra grande, la que impulsó mis letras y me abrió un portal de creaciones infinitas; fue el tiempo en donde conocí el bullying pero también hice un grupo espectacular de amigas que aún hoy siguen presentes en mi vida; la época en que conocimos las estaciones del año y experimentamos claramente el invierno y el verano; la de mi independencia, mi libertad y autovalía.

Ese parpadeo en nuestras vidas fue el rato en donde aprendimos a vivir cerca de los nuestros, conocimos las pampas de nuestros padres y nos reinsertamos en las viejas historias. Y fue, sobre todo, la época en donde al final valoramos lo que era realmente importante, en donde ponderamos las prioridades y nos dimos cuenta de que la vida, nuestra vida, era juntos... porque más allá del espacio, las tempestades no han podido doblarnos; no es allá o acá, es dentro en donde reside el hogar que habitamos.





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