lunes, 13 de marzo de 2017

Nido vacío

"Buscábamos 'alegrías espirituales'. Íbamos tras los pájaros, las piedras de colores y las flores silvestres." 
(Tito Narosky)

Varias familias de torcacitas han hecho nido en nuestras ventanas. Con amor hemos seguido sus pasos; hemos vivido con emoción la puesta de los huevos, la calma de la espera, el desarrollo de la vida... y hemos sido partícipes también de la impotencia y el dolor cuando el peligro llega y en un par de segundos el ciclo se interrumpe.

Siempre cuesta, pero esta vez dolió más. Esta vez mamá torcaza se quedó varias horas cerca del nido vacío, nos miraba fijamente mientras compartíamos su ausencia. Le hablé, me quedé a su lado... me respondió con una voz débil y se quedó otro rato quieta, en sus circunstancias. Después volvió a su nido para levantar el vuelo nuevamente.

La naturaleza es sabia y tiene sus procesos, pero a veces cuesta mucho entenderlos y aceptar sus ritmos. Hoy nos quedamos con un nido vacío y el recuerdo de la vida compartida, porque su brevedad fue inmensa y extraordinaria.




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