sábado, 30 de diciembre de 2017

Liberando

"Para que las cosas se revelen a nuestros ojos, necesitamos estar dispuestos a abandonar nuestras concepciones personales." (Thich Nhat Hanh)


"Es que tú eres muy respetuosa", me dijo mi amiga. Y sí, tengo fama de transparente, pero por cada observación que hago hay montones que me guardo porque considero que no corresponde, que no es mi asunto, que qué tal que hiero susceptibilidades. Pero sí hay cosas importantes, y los seres amados también se orientan en el camino. Sí, dejaré de pensar menos en las reacciones y empezaré a comentar aquello que me resuene hondo, dejar los miedos y las barreras y dejar paso a la irreverencia honesta.

Cosas que quise gritar decir este año pero me mordí la lengua.

Quizás quien está mal eres tú, criticar todo y a todos me parece signo de infelicidad.
Quizás hay un TEA. Yo lo llevaría a una valoración.
No, no eres intuitiva ni sensitiva, podrías serlo, pero te falta escuchar y ponerte en el lugar del otro.
Es tu hijo, no tu consorte.
Esa inflexibilidad de la que te quejas viene primero de dentro tuyo.
Estás enfermando a tus hijos. Munchausen by proxy.
Las broncas de pareja son entre ustedes. No me metas y hazte cargo.
Las broncas de pareja son entre ustedes. Y cuidado con el modo en el que tratas a tu hija.
Ojalá pusieras en práctica tu discurso, no eres una madre congruente.
Los que necesitan terapia son ustedes, no el pequeño.
Tienes problemas de memoria, y son graves.
Tú también eres adicto a las compras.
No basta con querer cambiar, hay que tomar las riendas.
Corta ya el cordón. No te hace bien esa dependencia.
No te mereces ese trato. No, no parece que las cosas sean mejores.
No, no me parece un buen trabajo.
Tanta amargura me duele. Ojalá te reencuentres pronto.
Actívate!! Sal de esa nube oscura.
Humildad. Eres una chingona, pero te hace falta una buena dosis de humildad.
No es justo. Falta fraternidad.

Ya.

Ahora sí, a darle la bienvenida al nuevo año con la tripa tranquila.





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