martes, 3 de abril de 2018
Rabia preelectoral
El estrés preelectoral está presente cada día. Está presente en cada mensaje de odio, cada meme y cada post mal informado que veo en facebook. Está presente en las conversaciones. Está presente también desde hace un tiempo en las vueltas interminables a las que me he sometido para poder votar en el extranjero.
Hace seis años votar desde afuera fue muy fácil; en poco pudimos registrarnos, recibir el paquete electoral y enviar el voto. Mi única queja fue la falta de anonimato, pero respecto al servicio todo fue muy eficiente. Este año tocó cambiar la credencial, con todo lo que ello conlleva (menos mal que hubo que cambiarla, sino entre otras cosas tendría que haber mandado una hoja en blanco con mi firma), después había que confirmarla en línea y listo. Excepto que el sistema no reconoce mis datos, tampoco reconoce las letras de una clave oficial alfanumérica, no atienden mis múltiples quejas, el sitio web tiene varias fallas y todo apunta a que no podré participar activamente en las próximas elecciones. Para el puchus que sí pudo darse de alta (aunque no dar seguimiento porque no aparece como válida la clave) ahora toca recibir el paquete y enviar el voto "a tiempo" porque no contará la fecha de envío sino la de recepción; por otro lado, ese voto tendrá que llegar en los días anteriores a la elección oficial.
Muchas irregularidades y fallas que me preocupan en un proceso que podría definir el rumbo de mi gente. Qué rabia saber que algunas cosas siguen igual... cuánta más saber que hay otras que van peor.
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