"A veces el silencio es la palabra justa,
la que enciende las luces, la que mejor se escucha..."
(Hamlet Lima Quintana)
Me enojan los teléfonos descompuestos. Me enoja la incompetencia de la gente, que escucha a medias y luego pasa la información incompleta. Ahora mismo estoy en el medio de un fuego encendido por malos entendidos, con una familia que acompaño, porque la persona a cargo del proyecto no se dio a la tarea de escuchar con atención. Escuchar con atención. Si algo falta en estos días de prisas y tejemanejes, es justamente eso, escucharnos. Me angustia mucho que no nos demos la oportunidad de oir al otro, con todos los sentidos puestos en sus palabras. Me angustia que a veces incorporemos sólo fragmentos de conversaciones y juntemos ideas como rompecabezas, a veces quedándonos con la idea global, otras tantas armando una imagen surrealista que nada tiene que ver con el mensaje.
Escuchar es un acto de presencia, estar aquí y ahora en estas circunstancias, brindando nuestra atención plena al individuo que está frente nuestro, abriéndole espacio en nuestro universo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario