martes, 26 de febrero de 2019

No hay más vecino

"Nos pasaba de todo, en casa y fuera, a diario"
(Elena Ferrante)

El vecino de al lado falleció en la madrugada del jueves; ahí nuestro día se tornó un episodio de la Dimensión Desconocida. Todo empezó con un par de timbrazos en medio de la noche, uno el de la ambulancia, otro el de una voz de mujer que le pidió a Héctor que le abriera la puerta del edificio porque se había muerto el marido, sonaba despreocupada, también lo llamó Alfredo. No entendimos bien qué pasaba, quién era la persona que tocaba o las circunstancias, nos quedamos con un sabor amargo en la garganta.

Unas horas más tarde abríamos los ojos, el despertador no sonó y era tarde. Héctor rara vez se queda dormido y no recuerdo que antes le haya pasado que no pusiera su alarma, esa mañana pasó. Ni bien saltó de la cama nos tocaron el timbre nuevamente, esta vez era la policía; interrogaron a Héctor alegando que querían confirmar la dirección del fallecido, le hicieron reconocer el cuerpo a través de una foto de celular y se sorprendieron al saber que vivía con su pareja, según ellos estuvo siempre solo. Cuando Héctor y otro vecino terminaban de responder las preguntas llegó la esposa, ante el lamento de Héctor respondió jovial y le mandó cariños, y se quedó después hablando con los guardias, que preguntaban detalles de ambulancias y tratamientos.

En la tarde volvió la poli, esta vez la científica. Al mejor estilo CSI, llegaron a la casa para tomar muestras. Nos pidieron que fuéramos testigos porque -dijo el inspector con voz acusadora- iban a "secuestrar los medicamentos" que tomaba el señor para analizarlos, aparentemente se sospechaba un mal manejo de dosis o compuestos. En la sala llena de policías, una a una vimos cómo metían las seis cajas a un sobre que firmamos en el doblez, dimos nuestros datos y leímos el acta, mientras una señora desconocida miraba a Moria Casán en la tele y la vecina nos miraba curiosa.

El resto de los vecinos se enteró ya entrada la noche. Nadie sabía nada, alguna incluso se había cruzado con la viuda en la tarde, que intercambió un saludo gustoso sin contarle sobre el marido, poco a poco en el grupo de whatsapp se fue reconstruyendo la historia y todos quedaron tan shockeados como confundidos. Desde entonces la vida parece transcurrir con normalidad, las veces que hemos visto a la vecina de al lado ha estado tranquila y sonriente, y nosotros -como siempre- evitamos involucrarnos más de la cuenta.


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