Quienes me conocen saben que Dios se olvidó de dotarme de sistema GPS, mi ubicación geográfica es comparable a las dotes artísticas de un burro; no es poco común que gire a la derecha cuando debía ir a la izquierda o que vaya al norte en lugar del sur. Para no perderme necesito memorizar la ruta, aprender los nombres de las calles y/o ubicar algún edificio peculiar que me sirva de referencia. Nada de esto es novedoso, pero sí el diagnóstico de mi amiga A. : tengo dislexia!
Al parecer el problema no se limita al campo de la lectoescritura, por lo tanto no importa la ortografía impecable o la dicción cuidada, mis neuronas se valen de conexiones desmadradas para moverme en el espacio. Tiene sentido, todo tiene sentido... la mejor parte es que ahora tengo una excusa razonable para llegar tarde o dar tres vueltas a la manzana sin motivo aparente.
Al parecer el problema no se limita al campo de la lectoescritura, por lo tanto no importa la ortografía impecable o la dicción cuidada, mis neuronas se valen de conexiones desmadradas para moverme en el espacio. Tiene sentido, todo tiene sentido... la mejor parte es que ahora tengo una excusa razonable para llegar tarde o dar tres vueltas a la manzana sin motivo aparente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario