martes, 17 de mayo de 2011

amiga

Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo
(Mario Benedetti)

Así, sin más... tengo una amiga que es bipolar y motorola. Desde que la conozco sé que tiene altos y bajos y que puede pasar de la euforia a la depresión en segundos. Sé también que de vez en cuando consigue algún porrito para sus "ratos libres". Con todo siempre me sorprendió su desempeño sobresaliente en clases, que aun en sus momentos de bajón ha sabido sobrellevar de manera exitosa. Hasta hace poco me resultaba una mujer muy comprometida y precavida, y es por eso que caí en el error de confiarle importante tarea. Quedó a cargo de mis papeles de renovación de beca y no sé si por sus bajones o por su pachequez, o por las dos, pero todo lo que ocurrió con ellos es digno de una historieta. Distintas autoridades universitarias fueron involucradas en esta confusión y todo llegó a destino después de dar varias vueltas, cambiar y depurar contenidos. Mi beca estuvo en riesgo. Y sí, me enojé mucho, me sentí furstrada y defraudada, y me tomó un par de días volver a la calma. Y sí, después de todo, cualquiera se preguntaría porqué entonces no grité cuando la vi, porqué le brindé un abrazo, porqué guardé el reclamo para otra ocasión. Pero así son las cosas, después de escuchar sus disculpas y ver sus ojotes arrepentidos caí en cuenta de que la amistad es una relación de dos vías... ella no puede evitar muchas cosas, y queda en mis manos ser esa amiga que ella (no yo) necesita.

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