martes, 17 de mayo de 2011

De vuelta de la vuelta

Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
(Julio Cortázar)

Qué fácil es cambiar el chip. Pasé un mes en tierras aztecas, un mes maravilloso lleno de momentos y gente. Un mes de charlas profundas y comentarios absurdos, de carcajadas simplísimas, de secretos y confidencias. Un mes de familia, de una familia a la que amo más que nunca; un mes con el sobri, con sus burbujas, sus fantasías y sus apapachos. Un mes pa' renovar energías, un mes que se fue en un parpadeo.

Y reconozco que después de tantas comodidades temía al salto trasatlántico, sin embargo desde que llegué al aeropuerto todo se acomodó en segundos. Estaba en mi elemento, y aún con las maniobras que la incomodidad de mi equipaje exigía, me di cuenta de que todo estaría bien. El huequito en el que vivo me recibió lleno de cajas y paquetes de la reciente mudanza, mi internet no funciona y ciertamente me esperaban muchos pendientes, pero con todo sabía que estaba en la dirección correcta. Y el primer fin de semana se colmó de bienvenidas, de tareas y lecturas, de horas en el pasto al sol.

Y me da gusto saber que al menos por ahora pertenezco también a este espacio... y que ahora comienzo el siguiente capítulo de esta historia.


(8 de Mayo, 2011)

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