"Tú eres mi amigo del alma en toda jornada,
Sonrisa y abrazo efectivo a cada llegada..."
Sonrisa y abrazo efectivo a cada llegada..."
(Roberto Carlos)
Un año me llevó escribir esta entrada. Hace un año mi amado Cambita cruzó el umbral a la luz y nos dejó con el corazón lleno de recuerdos y un amor que no se agota. Su partida me duele, hondo... aún cuando sigue presente cada día, cuando me visita en sueños, cuando es protagonista en alguna de las muchas anécdotas que salen de mis labios.
Recuerdo con claridad el día en que fuimos a buscarlo pensando en darle una nueva vida, sin imaginar siquiera la vida nueva que nos brindaría él a nosotros. Llegó a llenar un hueco que no sabía que existía, con su inusual esencia y sus muchas personalidades, con esa mirada profunda que a todos encantaba y que parecía entenderlo todo, con sus travesuras absurdas, sus momentos de locura y sus tantos apapachos que se volvieron alimento en nuestras vidas.
Compartimos infinidad de noches insomnes, rascadas de panza, abrazos que abrigaban y tendidas en el piso. Aprendí de él y con él, se volvió mi confidente y fue mi consuelo en muchas ocasiones. Tenía el tino perfecto para poner su pata sobre mi mano cuando estaba chípil y darme un lengüetazo cuando guardaba alguna lágrima.
Ni el tiempo ni la distancia debilitaron nuestra hermosa relación que de alguna forma aún vive... y le estaré por siempre agradecida por cada regalo que compartió a nuestro lado.
Querido gordito, deseo que seas pleno y libre, te amo.
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