sábado, 8 de abril de 2017

Cappuccino

"¿Adonde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?"
(Julio Cortázar) 

Recuerdo la vez en que probé mi primer cappuccino.

Estaba chavita, acompañaba a mamá a comprar unas cosas en San Ángel cuando me sugirió pararnos a tomar algo y descansar un rato. Me miró con mirada cómplice y me preguntó si quería uno: "Quieres un cappuccino? Alguna vez tomaste uno?". Pedirlo me hizo sentir importante, pero fue mayor la emoción que sentí cuando llegaron las tazotas desbordando espuma, que mamá me enseñó a azucarar y comer a cucharadas. Fue exquisito... me sentí adulta, como si de pronto me hubieran invitado a participar en un club exclusivo que antes sólo podía mirar por la ventana.

No me había detenido a pensar porqué me gusta tanto tomar cappuccinos... y es que aún hoy, aunque los bebo poco, los disfruto mucho; los tomo igual, azucarando con cuidado la espuma para no bajarla... procuro paladearlos lentamente. Ahora me doy cuenta de que no es la canela o los bigotes blancos, es esa sensación primera de beber una experiencia, de sentirme grande y afianzar esa alianza tan nuestra.

No hay comentarios.: