martes, 14 de noviembre de 2017

Nostalgia premudancera

"Oigo los sueños de la noche (nubes también, o aves) y conozco el misterio de lo eterno, la sabia voz de lo desconocido."
(Efraín Huerta)

Las primeras torcazas que llegaron a nuestra ventana se asustaban con cada movimiento nuestro, vivimos en cámara lenta por un par de semanas para no alterarlas. Ahora nos ignoran y hacen como que se van pero se quedan porque la confianza es mucha. Ésa es una de las tantas cosas que extrañaré de este departamento. 

También extrañaré a nuestras golondrinas... y cuánto! Hoy Patricio andaba cantador, y ayer hubo show de vuelo y tirabuzones. 

Extrañaré los remolinos que se hacen en la esquina del jardín de abajo en cada tormenta, siempre siempre en la misma dirección con fuerza huracanada. 

Y así, poco a poco voy pensando en todas las cositas que no sabía que amaba tanto de este sitio. Hemos estado tan enfrascados en lo que ya no funciona aquí, y tan preocupados porque todo esté listo allá, que dejamos un poco de lado las maravillas de este lugar. A cierta hora de la noche asoma gloriosa la luna por la ventana, cuando el cielo se sonrosa pinta la sala de colores, y el pájaro cantor de siempre arranca puntual cada madrugada... normalmente cuando yo me acuesto. 

Me pregunto si tendremos pájaros y vientos y lunas en el nuevo hogar. Espero que sí, espero que la magia nos siga, porque sería una pena perder estos regalos.

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