martes, 30 de mayo de 2017

Mateando ando

"Que no te falte tiempo
para comer con los amigos,
partir el pan,
reconocerse en las miradas."
(Hamlet Lima Quintana)

Poco a poco voy mateando...

Si bien nunca fui de tomar mate, siempre me pareció fascinante el ritual... siempre pensé que al compartir la bombilla se crea una especie camaradería fraterna que supera barreras e ideologías. Pero me resultaba difícil disfrutar el rito, a lo largo de mi vida, en mis encuentros argentinos... Vaya! Incluso aquel semestre en Uruguay la libré sin tomar mate; el sabor amargo podía más que mis deseos de vincularme [en clase, en el bus, en misa...] el mate siempre fue un elemento presente que hoy, tantos años más tarde, lamento no haber compartido.
 
Gonzalo Abella, historiador, me compartió un día que el mate es un ritual de vinculación con los ancestros que están "sembrados" en la tierra... es decir, la memoria de las generaciones previas, el cariño de quienes han partido, se sorben con el mate y se comparte en comunidad. 

Así que ahora decidí sumergirme en la tradición y lentamente he ido congeniando paladar y corazón, para dar paso a un tipo distinto de relación, la que no necesita palabras y se fortalece con cada sorbo... al entrar en un lugar nuevo es tan lindo recibir el mate! Como una invitación a ser iniciado en un grupo selecto. He compartido secretos cómplices en la ronda del mate, cocinado proyectos y discutido la filosofía de la vida... las charlas se hilan por sí solas entre cada cebada y se mantienen vivas, como una rueda que gira por la inercia de la convivencia.


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