"Y aquí sigues.
Donde la tierra se abre
y la gente se junta."
(Juan Villoro)
La gente que ni bien terminó de sacudir la tierra ya estaba en las zonas de desastre.
Los que han levantado escombros.
Los brigadistas. Los rescatistas.
Los que han donado de forma material.
Los que han donado de forma económica.
Los que han donado mercancía y maquinarias.
Los que han donado sangre.
Los que han donado su tiempo y sus talentos.
Los que prestan sus ruedas.
Los que se ponen narices de payaso.
Los que han repartido agua.
Los que han preparado comida.
Los que han ofrecido su casa a extraños.
Los que se movilizan en el extranjero.
Los que han hecho resistencia.
Del mismo modo en que la angustia arrasa, la admiración y el orgullo me desbordan. Las lágrimas de dolor dan paso a las de la dicha plena, las de saber que ante todo somos manos y corazones, las de ver a un pueblo redescubriendo su esencia. Porque después de meses de quejarnos por lo que no funciona, de hablar de fallas y decadencias, la tragedia nos recordó un día que somos hijos de los dioses, fuertes, solidarios, guerreros... los que entregan, se entregan... qué hermoso es ver levantarse a mi gente, como titanes que se yerguen desde el corazón de la tierra!
Ahora, como el Fénix, renacemos.
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