jueves, 21 de septiembre de 2017

Tiembla... de nuevo.

"...con esa tristeza del desterrado que es desterrado de su destierro..."
(Reynaldo Arenas)

Venía de hacer un trámite cuando sin motivo aparente regresé unos pasos y entré a una farmacia a comprar material de curación... gasas, vendas, agua oxigenada. En la fila para pagar me llegaron varios mensajes de mi familia, ahí supe que una vez más había temblado y esta vez era grave. Entré en un estado robótico que me llevó a pagar y salir del establecimiento sin saber muy bien cómo, sólo recuerdo haber murmurado algo sobre malas noticias al cobrador y sus palabras serenas: "entonces tenés que estar tranquila". 

Ya en la banqueta me comuniqué con mi papá y sentí que perdía las fuerzas de las piernas al escuchar lo que pasaba, ahí temblé toda, temblé con México y con mi gente.

De ahí los eventos en forma de avalancha. Traer a casa mi cuerpo derretido, comunicarme con los míos, enfrentarme a las escenas escalofriantes que me llenaron de angustia y miedo. Y la impotencia.

Nunca en mi vida me he sentido tan impotente.


La mezcla de emociones es imposible de explicar. El alivio al tener noticias de algún ser querido, la congoja de los estragos, la sensación de inutilidad al saberme tan lejos. Por horas y horas no dejamos de ver la tele, de actualizar compulsivamente las cuentas de redes sociales, de comunicarnos con la gente querida... compartimos información, ofrecimos ayuda, donamos... pero la sensación de vacío sigue latiendo... debería estar ahí.

Yo no viví la sacudida, no tuve que evacuar y no imagino el terror de los que vivieron esos escalofriantes momentos. Pero viví otro tipo de dolor, el de ver caer a mi ciudad estando tan lejos,  el de no poder abrazar a mi familia y acompañarnos sabiéndonos juntos. La angustia de un alcance limitado que me imposibilita ayudar como quisiera, y el miedo constante de que ocurra otra tragedia y yo me encuentre tan distante.

Me duele mucho mi México, mi ciudad, mi gente... me duele. Ahora a la distancia lloro, pero también admiro la entereza que reconstruye y veo cómo se levanta la colosal tierra mexica.

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